El pentágono del poder. El mito de la máquina II by Lewis Mumford

By Lewis Mumford

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A Progress of Sentiments: Reflections on Hume's Treatise

Annette Baier's goal is to make experience of David Hume's Treatise as an entire. Hume's relations motto, which looks on his bookplate, was once "True to the top. " Baier argues that it's not till the top of the Treatise that we get his complete tale approximately "truth and falsehood, cause and folly. " via the top, we will see the reason to which Hume has been actual through the paintings.

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Por lo tanto, lejos de reducir a la insignificancia los asuntos humanos y desautorizar las ambi58 dones terrenales, el nuevo culto promovió, paradójicamente, una gigantesca concentración de poder sobre la vida en la tierra: la ex­ ploración, la invención y la conquista se centraron en la obtención ¿e logros inmediatos. Lo importante era el ahora, no el después. Al detener su mirada en el cielo y en los movimientos de los cuerpos físicos, los revolucionarios de la ciencia no hacían otra cosa que prolongar una austera tradición religiosa que se remonta a los inicios de la civilización, o aun antes: y, de modo más directo, esta­ ban reanudando una práctica que procede de los griegos.

Entretanto, iban desvaneciéndose las empresas, geográficamente más limitadas, de venecianos, genoveses y florentinos, o de las ciudades de la Hansa, líderes en la primera oleada de migración y dominio, pues carecían del favor de la magia de las monarquías divinas, y permanecían por ende al margen del nuevo trono cósmico de poder y del mito que lo respaldaba. Al entronizar el Sol como centro del sistema planetario, Copérnico, del mismo modo, situó inconscientemente a Europa como centro de los Nuevos Mundos gemelos que habían nacido a la vez: el Nuevo Mundo de la exploración geográfica y el Nuevo Mundo de la máquina.

Hasta que los astrónomos no se percataron de una fuente de error en sus observaciones debido al intervalo que tarda el sistema nervioso en enviar un mensaje desde el ojo al cerebro, no comprendieron que nada en el mundo exteribr era completamente ajeno al hombre, ni podía investigar­ se sin emplear sus aptitudes fisiológicas o sus invenciones cultu­ rales acumuladas; es decir, que la noción misma de un universo independiente del hombre era una creación particularmente hu­ mana, dependiente de la historia y la conciencia del hombre.

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